La transfusión de componentes se realiza de forma sencilla mediante la punción de una vena o a través de otros dispositivos de acceso vascular. En la mayoría de los casos la transfusión es bien tolerada.
La sangre o cualquiera de sus componentes proceden de donantes sanos y voluntarios que no reciben ninguna compensación económica por su donación.
Cada donación se analiza mediante técnicas de gran sensibilidad para la detección de las infecciones del virus de la hepatitis B y C, sífilis y por el virus de la inmunodeficiencia humana (SIDA). A pesar de esto, la sangre y sus componentes pueden seguir transmitiendo infecciones aunque con un riesgo muy bajo; igualmente ,la sangre como producto biológico procedente de personas puede contener y transmitir, aunque raramente, otras enfermedades conocidas o por conocer.
La sangre y sus componentes pueden dar lugar a reacciones transfusionales, la mayoría relacionada con la sensibilidad a alguno de sus componentes.